Componentes de la Sangre

enero 4, 2008

La Presión Arterial

Archivado en: Sangre y cardio — Jorge Zapata @ 3:41 pm

La presión arterial la necesitamos todos. Sin ella, la sangre no podría circular a través del cuerpo. Y sin un aporte continuo de sangre, nuestros órganos no recibirían el oxígeno y nutrientes que necesitan para funcionar. Por lo tanto, es importante aprender cómo mantener la presión arterial a un nivel saludable.

¿QUÉ ES LA PRESIÓN ARTERIAL?
El término “presión arterial” se refiere al nivel de “fuerza” o “presión” que existe en el interior de las arterias. Esta presión es producida por el flujo de sangre. Cada vez que late el corazón, sube la presión. Y entre latidos, cuando el corazón está en reposo, esta presión vuelve a bajar.

¿QUÉ SIGNIFICAN LAS CIFRAS DE PRESIÓN ARTERIAL?
Cuando un médico habla sobre los niveles de presión arterial, se refiere a dos cifras.

* El primer número, o el mayor, se refiere a la presión que existe en las arterias cuando late el corazón (sistólica).
* El segundo número, o el menor, se refiere a la presión que existe en las arterias entre latidos del corazón (diastólica).

Cuando se anota la presión arterial, el número que representa la presión sistólica precede, o se pone por encima de, el número de la presión diastólica. Por ejemplo: 117/76 (117 sobre 76); sistólica = 117, diastólica = 76.

¿CÓMO SE DEFINE LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA (O HIPERTENSIÓN)?
La presión arterial alta (o hipertensión) en los adultos se define como una presión sistólica igual o superior a 140 mm Hg; o una presión diastólica igual o superior a 90 mm Hg.

La “prehipertensión” se define como una presión sistólica entre 120 y 139 o una diastólica entre 80 y 89.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

Por lo general, no hay síntomas.
El corazón, cerebro y riñones pueden soportar un aumento en presión por mucho tiempo sin que se produzcan molestias en el cuerpo. Por eso se llama “el asesino silencioso” – porque es posible padecer esta condición por años sin percibir síntomas. Pero sin duda alguna, la presión arterial alta perjudica la salud y debe tratarse. La presión arterial alta es un factor de riesgo importante para los ataques al cerebro, los ataques al corazón, la insuficiencia cardíaca , y la insuficiencia renal.

¿QUÉ CAUSA LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA?
En 90–95 por ciento de los casos de presión arterial alta, no se conoce la causa. Cuando la causa no se puede identificar, se llama hipertensión esencial o primaria. En el restante 5–10 por ciento de los casos, cuando la causa es conocida, se describe la presión arterial alta como secundaria. Factores que contribuyen a la presión “secundaria” incluyen:

* Anormalidad del riñón.
* Anormalidad estructural de la aorta (vaso sanguíneo grande que conduce al corazón) existente desde el nacimiento.
* Constricción de ciertas arterias.

¿A QUÉ EDAD SE PRODUCE LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA?
La presión arterial alta se presenta principalmente en personas mayores de 35 años de edad, aunque puede también presentarse en los adultos jóvenes, los niños, e incluso los bebés.

¿QUIÉN LA PADECE?
La presión arterial alta es más común en los afroamericanos, pero este padecimiento se presenta en personas de toda raza y origen étnico.

* Contrario a lo que comúnmente se cree, tener hipertensión no necesariamente implica ser una persona tensa, nerviosa o hiperactiva. Una persona calma y relajada por naturaleza puede también padecer la presión arterial alta.
* Con frecuencia, la hipertensión es de origen congénito (o hereditario), aunque también hay muchas personas que, a pesar de tener una historia familiar de presión arterial alta, nunca la desarrollan.
* En las personas con diabetes mellitus, gota, o enfermedades del riñón, la probabilidad de desarrollar la presión arterial alta es mayor.

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diciembre 21, 2007

Sangre

Archivado en: Sangre y cardio — Jorge Zapata @ 8:53 pm

Que es la Sangre

Como todo tejido, la sangre se compone de células y componentes extracelulares (su matriz extracelular), estas dos fracciones tisulares vienen representadas por:

* Los elementos formes —también llamados elementos figurados—, son elementos semisólidos (o sea mitad líquidos y mitad sólidos) y particulados (corpúsculos) representados por células y componentes derivados de células; y
* El plasma sanguíneo, un fluido traslúcido y amarillento que representa la matriz extracelular líquida en la que están suspendidos los elementos formes.

Los elementos formes constituyen alrededor de un 45% de la sangre. Tal magnitud porcentual se conoce con el nombre de hematocrito (fracción “celular”), adscribible casi en totalidad a la masa eritrocitaria. El otro 55% está representado por el plasma sanguíneo (fracción acelular).

Los elementos formes de la sangre son variados en tamaño, estructura y función, se agrupan en:

* Las células sanguíneas, que son los glóbulos blancos o leucocitos, células que “están de paso” por la sangre para cumplir su función en otros tejidos; y
* Los derivados célulares, que no son células estrictamente sino fragmentos celulares, están representados por los eritrocitos y las plaquetas, siendo los únicos componentes sanguíneos que cumplen sus funciones estrictamente dentro del espacio vascular.

Primeramente describiremos los derivados celulares, en segundo lugar los leucocitos, y luego el plasma sanguíneo.

Glóbulos rojos
Artículo principal: Eritrocito

Los glóbulos rojos, hematíes o eritrocitos constituyen aproximadamente el 96% de los elementos figurados. Su valor normal (conteo) en la mujer está entre 4.800.000 y en los hombres 5.400.000 hematíes por mm³ (ó microlitro).
Estos corpúsculos carecen de núcleo y orgánulos, por lo cual no pueden ser considerados estrictamente como células. Contienen algunas vías enzimáticas y su citoplasma está ocupado casi en su totalidad por la hemoglobina, una proteína encargados de transportar oxígeno y dióxido de carbono. En la membrana plasmática de los eritrocitos están las glucoproteínas (CDs) que definen a los distintos grupos sanguíneos y otros identificadores celulares.

Los eritrocitos tienen forma de disco bicóncavo, deprimido en en el centro; esta forma aumenta la superficie efectiva de la membrana. Los glóbulos rojos maduros carecen de núcleo porque lo expulsan en la médula ósea antes de entrar en el torrente sanguíneo (esto no ocurre en aves, anfibios y ciertos animales). Los eritrocitos en humanos adultos se forman en la médula ósea.

Hemoglobina
Artículo principal: Hemoglobina

La hemoglobina contenida exclusivamente en los glóbulos rojos es un pigmento, una proteína conjugada que contiene el grupo “hemo”. También transporta el dióxido de carbono, la mayoría del cual se encuentra disuelto en el plasma sanguíneo.

Los niveles normales de hemoglobina están entre los 12 y 18 g/dl de sangre, y es proporcional a la cantidad y calidad de hematíes (masa eritrocitaria). Constituye el 90% de los eritrocitos y como pigmento otorga su color característico, rojo, aunque esto sólo se da cuando el glóbulo rojo está cargado de oxígeno.
Tras una vida media de 120 días, los eritrocitos son destruidos y extraídos de la sangre por el bazo, el hígado y la médula ósea, donde la hemoglobina se degrada en bilirrubina y el hierro es reciclado para formar nueva hemoglobina.

Plaquetas
Artículo principal: Plaqueta

Las plaquetas (trombocitos) son fragmentos celulares pequeños (2-3μm de diámetro), ovales y sin núcleo. Se producen en la médula ósea a partir de la fragmentación del citoplasma de los megacariocitos quedando libres en la circulación sanguínea. Su valor cuantitativo normal se encuentra entre 150.000 y 450.000 plaquetas por mm³ (en España, por ejemplo, el valor medio es de 226 000 por microlitro con una desviación estándar de 46 000 [2] ).

Las plaquetas sirven para taponar las lesiones que pudieran afectar a los vasos sanguíneos. En el proceso de coagulación (hemostasia), las plaquetas contribuyen a la formación de los coágulos (trombos), así son las responsables del cierre de las heridas vasculares. Ver trombosis.

Glóbulos blancos
Artículo principal: Leucocito
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Sangre circulando con posible globulo blanco arriba a la derecha, aumento de X1024 M.óptico.

Los glóbulos blancos o leucocitos forman parte de los efectores celulares del sistema inmunológico, siendo células con capacidad migratoria, utilizan la sangre como vehículo para acceder a diferentes partes de la biología. Los leucocitos son los encargados de destruir los agentes infecciosos y las células infectadas, y también secretar sustancias protectoras como los anticuerpos, combatiendo las infecciones.

El conteo normal de leucocitos está en un rango entre 4.500 y 11.500 células por mm³ (o microlitro) de sangre, variable según las condiciones fisiológicas (embarazo, stress, deporte, edad, etc.) y patológicas (infección, cáncer, inmunosupresión, aplasia, etc.). El recuento porcentual de los diferentes tipos de leucocitos se conoce como “fórmula leucocitaria”. Ver Hemograma más adelante.

Según las características microscópicas de su citoplasma (tinctoriales) y su núcleo (morfología) se dividen en:

* los granulocitos o células polimorfonucleares: que son los neutrófilos, basófilos y eosinófilos; poseen un núcleo polimorfo y numerosos gránulos en su citoplasma con tinción diferencial según los tipos celulares; y
* los agranulocitos o células monomorfonucleares: que son los linfocitos y los monocitos; sin gránulos en el citoplasma y con núcleo redondeado.

Granulocitos o células polimorfonucleares
Artículo principal: Granulocito

* Neutrófilos: presentes en sangre entre 2.500 y 7.500 células por mm³. Son los más numerosos, ocupando un 55% a 70% de los leucocitos. Se tiñen pálidamente, de ahí su nombre. Se encargan de fagocitar sustancias extrañas (bacterias, agentes externos, etc.) que entran en el organismo. En situaciones de infección o inflamación su número aumenta en la sangre.

* Basófilos:
se cuentan de 0.1 a 1.5 células por mm³ en sangre, comprendiendo un 0.2-1.2% de los glóbulos blancos. Presentan una tinción basófila, lo que los define. Segregan sustancias como la heparina, de propiedades anticoagulantes, y la histamina que contribuyen con el proceso de la inflamación.

* Eosinófilos: presentes en la sangre de 50 a 500 células por mm³ (1-4% de los leucocitos) Aumentan en enfermedades producidas por parásitos, en las alergias y en el asma.


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